Dos veces por semana una chica daba clases con su profesora de química. Las clases eran aburridas, pero tenía que asistirlas de lo contrario nunca conseguiría su diploma. La última clase era diferente de todas las demás. Tania estaba haciendo tareas y de repente notó que la maestra tenía una erección. Ella estaba avergonzada, pero comenzó a ponerse lentamente caliente, así que cuando la maestra y039;s mano se deslizó bajo su falda ella hizo&039;t se opuso muy duro y montó su gran polla.