Acabo de almorzar con mi jefe y me dejó decirle, era tan difícil concentrarse con un hombre tan sexy mirándome. No podía evitar perderme en esos ojos de él, pero no es apropiado pensar en él de tales maneras. Cuando llegué a casa aunque no podía esperar a arrancarme la ropa y empezar a tocarme, pensando en sus manos por todas partes. Me acerqué a mi juguete favorito y pasé el día follándome mientras soñaba con mi jefe.